Neutralidad de Carbono en Costa Rica

En el año 2009, Costa Rica hizo un enorme anuncio: para el año 2021, se alcanzará la neutralidad de carbono. Para un país que alberga aproximadamante un 5 porciento de la biodiversidad total del planeta, este suceso fue visto como una extensión natural (y noble) de la política nacional.

No obstante, alcanzar la neutralidad de carbono, es una tarea bastante compleja. Es algo que ningún país ha logrado alcanzar aún, pero que varios están trabajando arduamente para conseguirlo. Requiere la colaboración del goberno, la industria, y de los individuos tanto nacionales como internacionales.

La neutralidad de carbono se traduce en producir cero emisiones de dióxido de carbono. Esto se puede lograr alcanzando un balance entre el consumo de CO2 con las emisiones de CO2 - es decir, simplemente velando por no liberar más CO2 del que se está capturando o neutralizando.

Actualmente, Costa Rica emite alrededor de 14.6 millones de toneladas métricas de CO2 por año. Para el año 2021, se espera que ese número alcanze los 21.7 millones de toneladas. Para que Costa Rica alcance la neutralidad de carbono, se tendrá que reducir las emisiones de carbono a 5.8 millones de toneladas en los próximos diez años. Esa es una meta bastante elevada.

¿Por dónde se tendrá que comenzar?

Cultivos

Un buen punto de inicio es la agricultura. Actualmente, la agricultura proporciona alrededor del 37 porciento de las emisiones contaminantes de Costa Rica. El óxido nitroso en los fertilizantes sintéticos es el principal culpable - este gas es el responsable del 54 porciento de los gases de efecto invernadero (GEI) provenientes de la industria agrícola. El metano, un GEI particularmente potente que viene de los desechos de los animales, también es bastante problemático. Y finalmente están las emisiones de dióxido de carbono asociadas a los procesos de empacado y transporte. A fin de cuentas, las emisiones de esta industria son bastante altas.

Las operaciones agrícolas de pequeña escala están intentando cambiar esto. Éstas granjas están comenzando a utilizar cada vez menos fertilizantes convencionales, abriendo camino para optar por opciones más naturales y sostenibles que mezclan ingredientes orgánicos con desechos animales.

Como se puede observar, los desechos de animales también se están comenzando a ver como una solución en lugar de un problema - el gas metano del estiércol está siendo capturado y posteriormente usado como combustible en algunas granjas. Esta práctica, además de reducir los GEI, también proporciona una fuente gratuita (y local) de energía a las granjas. Otros agricultores están tratando de reducir las emisiones de metano sembrando pastizales con pasto que reduce la cantidad de gases emitidos por las vacas.

Sin embargo, dichosamente cabe mencionar que los agricultores individuales no son los únicos en adoptar este nuevo modelo de conciencia hacia la neutralidad de carbono - las compañías grandes también están cambiando su forma de pensar en la misma dirección.

Coopedota es una cooperativa costarricense dedicada al café que se ubica justo al sur de San José. En el año 2011, Coopedota se convirtió en el primer productor de café en el mundo en alcanzar la neutralidad de carbono. Para lograr esto, redujeron su consumo de agua y energía y comenzaron a generar energía a partir de sustratos orgánicos.

Dole, la compañía productora de banano y peña que posee enormes plantaciones a lo largo de la costa del Caribe de Costa Rica, también está comenzando a adoptar la neutralidad de carbono. La compañía está trabajando con el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (FONAFIFO) y el Ministerio de Ambiente, Energía y Mares en un proyecto para establecer una cadena de suministro de bananos y piña fiel a la neutralidad de carbono.

La neutralidad de carbono de Dole alcanzaría todo desde su producción en Costa Rica hasta sus mercados en Norteamérica y Europa. Esto quiere decir que la cantidad de dióxido de carbono emitido para producir, empacar, transportar y distribuir la fruta será compensado con la captura del mismo, y por lo tanto finalmente alcanzando un balance neutral. Al ser uno de los productores y distribuidores más grandes de frutas y vegetales, este radical cambio podría persuadir a otras compañías a seguir sus huellas.

Dejando de lado los beneficios ecológicos, la estrategia de actualizarse hacia la neutralidad de carbono también le darían cierta ventaja competitiva a estas compañías en el mercado. Conforme las prácticas sostenibles incrementan cada vez más en popularidad (y en lo lucrativo), la neutralidad de carbono brinda a estas compañías una oportunidad para proyectar una imagen distinta.

Sin embargo, desafortunadamente compañías como Dole y Coopedota no son la norma en Costa Rica — la mayoría de agricultores todavía utilizan fertilizantes convencionales y métodos agrícolas que emiten más dióxido de carbono que el que capturan. Si Costa Rica desea continuar en el camino que conduce hacia la neutralidad de carbono, necesitará convencer a más agricultores de preocuparse por emitir menos dióxido de carbono.

Lograr cambiar mentes podría ser tan sencillo como proporcionar más educación. Los agricultores rurales frecuentemente están desactualizados del desarrollo de nuevos métodos de producción sostenible. También desconocen de los beneficios económicos de hacer un cambio a un modelo ecológico. Por ejemplo, podría resultar más barato utilizar desechos animales como fertilizante en lugar de las opciones convencionales. Primero que todo, los agricultores deberán aprender a implementar estas prácticas y luego obtener un incentivo económico para lograrlo.

Hay dos formas para hacer de la agricultura ecológica una práctica más lucrativa: la disminución de los costos de producción o un incremento en el precio de los bienes. Como consumidores, debemos estar dispuestos a pagar precios ligeramente más elevados por productos hechos con prácticas sostenibles sensatas.

Bosques

Tan sólo un árbol puede llegar a capturar más de 21 kilogramos de CO2 al año y secuestrar aproximadamente 1 tonelada para cuando cumpla 40 años de edad. Además, tan sólo media hectárea de árboles absorberán en un año lo que un carro emite después de recorrer casi 42,000 kilómetros.

En resumidas cuentas, una mayor cantidad de árboles se traduce en una menor concenctración de CO2 y en un medio ambiente más saludable. Además de abosrber CO2, los árboles estabilizan las cuencas y proporcionan hábitats a los animales.

Hoy en día, más de la mitad de Costa Rica posee bosques—un enorme avance desde el año 1987 cuando tan sólo el 21 porciento del país estaba cubierto por bosques. El incremento se debe principalmente a las políticas del gobierno que le han prestado especial atención a la conservación.

El gobierno de Costa Rica actualmente le paga un incentivo a ciertos propietarios para que no talen sus árboles y más bien se encarguen de sembrar aún más—un programa financiado en parte por un impuesto del cinco porciento en la gasolina. Al hacer esto, este programa ayuda significativamente a alcanzar un balance entre la producción de CO2 y la absorción del mismo. Este tipo de incentivos son cruciales para convencer a los agricultores y propietarios de no usar sus tierras para cultivos u otras actividades con fines de lucro. Este programa, de acuerdo a mucha gente, es el tipo de incentivo económico necesario para que la conservación se arraigue efectivamente en la cultura de Costa Rica.

Sin embargo, este programa frecuentemente es criticado por favorecer a los propietarios más poderosos, ya que los pagos solamente aplican a dueños con títulos de propiedad. Esto excluye a muchos pequeños agricultores y campesinos indígenas, que en conjunto poseen una cantidad bastante grande de tierra pero que carecen de un título oficial. Para los pequeños agricultores, la tierra es su principal fuente de ingresos. Para que la conservación logre extenderse a todos los rincones del país, el gobierno tendrá que encontrar una manera de pagar los incentivos a estos pequeños propietarios para conservar aún más bosques.

Oficiales del gobierno también tienen planes para conviertir algunas tierras utilizadas actualmente para ganado y plantaciones de café en bosques con la siembra de más de 7 millones de árboles. Eventualmente, las tierras serán usadas para extraer madera y la tierra será reforestada con bosques nuevos.

Además de sembrar nuevos árboles o conservar los ya existentes, algunos propietarios han encontrado formas bastante creativas para incrementar su cobertura forestal. Una simple estrategia, es sembrar árboles en lugar de instalar cercas.

A pesar de todos los nuevos árboles que han sido sembrados, Costa Rica todavía le queda un largo camino por recorrer antes de que sus bosques absorban todo el CO2 que el país produce. En el año 2005, Costa Rica produjo alrededor de 12.5 millones de toneladas métricas de CO2, y sus árboles absorbieron tan sólo 2.5 millones de toneladas métricas. Estas cifras se traducen en que se tuvo que absorber cinco veces más CO2 para alcanzar la neutralidad.

La deforestación en Costa Rica no es tan devastadra como una vez fue, pero todavía existe. La agricultura de roza y quema – usualmente utilizada para "limpiar" la tierra para la ganadería – es practicada en algunas zonas a pesar de ser ilegal. Se han aprobado leyes en favor de la conservación, pero el gobierno suele carecer de los recursos para ejecutarlas.

Un enfoque descentralizado de conservación, el cual permitiría una governanza y una gestión local de áreas protegidas, es promovido como una solución efectiva. Esta metodología es practicada exitosamente en algunas partes del país y posee el potencial de reducir drásticamente la deforestación ilegal.

Si es que los árboles deben competir con los niveles de CO2 en constante aumento, aún más bosques deberán ser sembrados. El gobierno también tendrá que encontrar maneras adicionales de asegurar incentivos económicos a los agricultores y propietarios que siembren o protegan sus bosques. Promover la conservación por medio de este tipo de financiamientos podría tener efectos poderosos y rápidos.

Transporte

Conforme la clase media de Costa Rica se expande, cada vez más personas están comprando carros—de hecho, a lo largo de los últimos 20 años, el número de carros en Costa Rica se ha incrementado en un 600 porciento. Con esto en mente, el gobierno está promoviendo opciones más eficientes con el combustible, incluyendo modelos eléctricos, híbridos, y con combustible flexible.

El sector de transporte de Costa Rica jugará un papel muy importante en reducir las emisiones de CO2, y ya hay planes en camino para hacer un cambio en el transporte público. Algunos oficiales desean que los buses y los taxis hagan el cambio a vehículos de emisiones cero.

Esto es un objetivo noble, pero podría llegar a pasar—nuevas políticas que mezclan incentivos del mercado con regulaciones estrictas de emisiones están siendo desarrolladas. Los nuevos estándares de emisiones requerirán que los operadores de buses y taxis obedezcan regulaciones más severas tanto en la contaminación del aire como del sonido.

Investigadores de la Universidad Nacional de Costa Rica están trabajando con el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas para calcular los costos de ajustar el sistema de transporte. Están tratando de averiguar cómo hacer para que el transporte público haga el cambio a tecnologías más limpias y están contruyendo modelos para que los dueños de buses y taxis tengan una mejor idea de cómo se verá el cambio.

No obstante, a fin de cuentas, el consumidor será quien tenga la última palabra. Al preferir vehículos más sostenibles, los consumidores podrían hacer que los carros de emisiones-cero sean más rentables para sus propietarios. Eso podría animar a otros dueños de taxis y buses a seguir el mismo camino.

Las emisiones de carbono asociadas con los vuelos nacionales e internacionales también deben ser enfrentadas. El programa de Consciencia Climática para Viajeros está determinado a lograr esto. Establecido en el año 2009 por el Instituto Costarricense de Turismo, el objetivo del programa es compensar en un 20 porciento las emisiones provocadas por los vuelos que entran y salen de Costa Rica. El programa es voluntario, y esencialmente le ofrece a los viajeros internacionales la opción de pagar para compensar el CO2 que es emitido durante su vuelo — a un precio de $10 por tonelada de CO2. Las ganancias son utilizadas para financiar la reforestación, conservación e investigación en áreas protegidas.

Sin embargo, los críticos argumentan que la popularidad del país con los turistas en constante incremento está poniendo a los recursos naturales bajo mucha presión. De acuerdo a los críticos, el desarrollo se mueve muy rápido para el país. Algunos lugares, particularmente las extensiones ubicadas en el noreste de la región de Guanacaste, ya han experimentado un superdesarrollo. Los nuevos resorts y carreteras no sólo alteran el paisaje natural, pero también agregan aún más emisiones de carbono a través de sus construcciones y sus mantenimientos diarios.

Encontrar una forma para lograr balancear una economía turística saludable con las estrategias de reducción de CO2 será crucial durante los años venideros.

Movimiento Progresivo

Desde el año 2014 hasta el 2018, Costa Rica promulgará su segunda fase en el plan de la neutralidad de carbono. Esto implicará una inversión adicional en energía renovable, en mejorías en la eliminación de desechos, y en el tratamiento de aguas. Esto podría traducirse en convertir viejos vertederos en fuentes de energía por medio de la captura del gas metano que los vertederos emiten. El metano puede usarse como combustible para proporcionar energía a vehículos, centrales eléctricas, fábricas, y más.

Durante la fase final del plan de la neutralidad de carbono (programada para el período de 2018-2021), los oficiales del gobierno quieren enfocarse en infraestructura y construcciones sostenibles con energía avanzada. Una tecnología de redes eléctricas inteligentes, que permitirían una comunicación bidireccional entre los servicios públicos y sus clientes, ha sido propuesta. Este tipo de red eléctrica inteligente no es tarea fácil para un ingeniero, pero si se logra hacer correctamente se obtendría un uso mucho más eficiente de la electricidad.

El gobierno sabe que una transición a una economía baja en carbono dependerá principalmente de los negocios. Es por esta razón que se ha establecido un estándar "C-Neutral", el cual establece un estándar común para poder obtener una certificación de carbono neutral. El estándar establece las prácticas necesarias, requisitos, y metodologías que una compañía debe seguir para poder llegar a estar certificadas como neutras en carbono.

El Programa de Neutralidad de Carbono, propuesto en el año 2012, utiliza varios procedimientos para estimar y certificar la guella de carbono de compañías y además proporciona sugerencias para compensar las emisiones de carbono. En el 2013, siete compañías fueron certificadas como C-Neutral y otras dieciséis se encuentran en medio del proceso para lograr obtener dicha denominación.

Algunos oficiales obstaculizan la idea de volverse neutral en carbono en el 2021, una fecha que coincide con el 200 aniversario de Costa Rica. Simplemente no hay suficiente tiempo, dinero, o recursos, dicen ellos — es más sensato proyectar para el año 2030 o incluso el año 2050.

Sin importar el resultado, la ambición de Costa Rica por alcanzar la neutralidad de carbono ha inspirado a otros países a seguir el mismo camino. La lista de naciones que actualmente trabajan hacia la neutralidad de carbono incluye a Noruega, Dinamarca, Nueva Zelanda, Islandia, Maldivas, Columbia Británica, Ciudad del Vaticano, Bután, y Mónaco.

La tendencia hacia la neutralidad de carbono es en sí misma una victoria — con tan sólo iniciar la conversación se toma un gran paso. Incluso, la batalla por reducir significativamente las emisiones de carbono es sólo el inicio. El trabajo será largo, difícil y desordenado. Pero tomando en cuenta lo que está en juego (la Tierra), sin duda alguna es una batalla que vale la pena.