Problemáticas Medioambientales en Cuba

Cuba ha conservado incidentalmente múltiples maravillas naturales a través de sus políticas aislacionistas. Hoy en día, con el turismo en incremento, hay un incentivo adicional para que el gobierno conserve los prístinos ecosistemas de Cuba.

Historia

Al igual que todas las islas en el Caribe, las amenazas a la ecología de Cuba comenzaron con la llegada de los colonizadores europeos. Los isleños nativos, los Taíno, murieron en el transcurso de un siglo principalmente a causa de enfermedades de Eurasia, los pocos que quedaron fueron destinados a trabajar como esclavos para los agricultores españoles. Los Taínos mismos solían ser agricultores, y los españoles reconocieron rápidamente la rica biodiversidad y potencial agrícola del país; a diferencia de otras islas del Caribe, Cuba comenzó con una gran variedad de cultivos, los cuales aún incluyen a la caña de azúcar, tabaco, cítricos, arroz, y papa. Durante el siglo XIX los monocultivos se incrementaron debido al elevado precio del azúcar ordenado por el mercado internacional. Esta monocultura ha sido culpda por algunas de los problemas medioambientales y económicos de Cuba.

Una Frágil Maravilla Natural

La historia medioambiental de Cuba ha sido una mezcla de conservación exitosa con extinción accidental. Los colonizadores introdujeron plantas nuevas que florecieron en los suelos de Cuba también provocaron la extinción de ciertos animales, incluyendo especies de perezosos y monos. El derrocamiento comunista del año 1959 trajo consigo serios esfuerzos medioambientales novedosos, pero fue la carencia de mercado de Cuba con el resto del mundo lo que permitió que se dieran dichos esfuerzos; y por lo tanto su enfoque en la agricultura en lugar de la industralización accidentalmente hizo maravillas para la vida silvestre a lo largo de las décadas de 1960 y 1970. El embargo entre Estados Unidos y Cuba, y la prohibición de viajes resultante, mantuvieron las playas y hábitats a salvo de la presión de la industria del turismo.

La disolución de la Unión Soviética tuvo un impacto interesante en el medio ambiente cubano. Con la Unión Soviética fuera de la escena, Cuba perdió el 80 porciento de su economía de exportación e importación, y como resultado Cuba cayó en una pobreza extendida por todo el país. Para remediar esta situación, Cuba adoptó el turismo internacional, creando la necesidad de construir nuevos edificios en la línea costera, lo que inevitablemente daña el medio ambiente. Pero con los pocos alimentos importados, Cuba también tuve que implementar nuevas estrategias de permacultura, lo que aminora los impactos medioambientales. A día de hoy, la biodiversidad de Cuba prospera, pero considerando la necesidad del país por ingresos, su futuro es incierto.

El Comunismo y el Medio Ambiente

Cuba ha adoptado algunos hábitos durante las últimas décadas, ganando una considerable presencia en la prensa. El Programa Educativo Medioambiental busca empoderar a los ciudadanos por medio de esfuerzos de limpieza comunitarios (aunque estos aún deben ser verificados); los agroquímicos han sido retirados en gran parte de la agricultura, y las áreas designadas para desechos están siendo establecidas en respuesta al duradero vertido de basura en la Bahía de La Habana.

La cultura de la bicicleta es evidente en las áreas urbanas, y a pesar de que comenzó debido a la carencia de vehículos, la ciudad de La Habana ha trabajado duro para hacer del ciclismo un medio de transporte seguro e inteligente: adicionando carriles para bicicletas, e incluso un bus exclusivo para ciclistas, para que sean capaces de transportarse al centro de la ciudad con sus bicicletas, evitando un tráfico automovilístico exacerbado.

Cuandos los colonizadores españoles llegaron a Cuba, el 90 porciento de la isla se encontraba repleta de bosques; para el año 1959 en donde se dio la Revolución, se documentó que sólamente un 14 porciento de la tierra logró mantener sus bosques. El régimen comunista se propuso replantar casi que de inmediato, pero los esfuerzos fueron desorganizados, y dado a que carecían de las técnicas adecuadas de cultivo la mayoría de árboles murieron. A día de hoy, la Ley Forestal Nacional regula la tala de árboles y la reforestación a través del país, con más de 40 000 empleados estatales dedicados a realizar trabajos de silvicultura. Se están cultivando tres tipos de bosque: bosques productivos para madera y carbón, bosques protectores para purificar agua y detener la erosión de la tierra, y bosques de conservación para preservar la flora y fauna de Cuba. El gobierno cubano alega que casi el 28 porciento de la isla se encuentra completamente cubierta por bosques.

Pero, quizás son los mismos ciudadanos de Cuba quienes toman los pasos más grandes en favor del medio ambiente: en La Habana, un pequeño grupo de ciudadanos locales se reunieron para reforestar un área boscosa conocida como Pogolotti, al borde de un vecindario de bajos ingresos con el mismo nombre. El área segada se había convertido en un basurero para el vecindario, por lo que los residentes decidieron plantar los árboles, incluyendo bamboo para filtrar las impurezas desde el río y prevenir la erosión de la tierra. Este esfuerzo creció y se obtuvo un hermoso parque, un río más limpio, e incluso un programa educativo. El bosque se ha considerado sagrado a través de la historia, y actualmente la comunidad organiza ceremonias bajo la copa de sus árboles una vez más.

El Turismo y el Medio Ambiente

Cuba todavía está en proceso de desarrollar su infraestructura turística. Desde la Revolución a mediados de la década de 1960 hasta el año 1991, cuando la Unión Soviética (el principal asociado comercial de Cuba) colapsó, el régimen comunista básicamente eliminó el turismo. Los noventas atestiguaron el apuro por parte del gobierno por reincorporarlo, para así fortalecer la repentina economía estancada. Por muchos años, esto se limitó principalmente para el "enclave turístico", con resorts construidos en playas remotas, para mantener una distancia entre los cubanos y los visitantes extranjeros.

A día de hoy, con el embargo entre Estados Unidos y Cuba levantado, y el turismo creciendo a un paso constante, las áreas costeras de Cuba están en peligro, con resorts y hoteles siendo construidos en lo que una vez fueron prístinas playas, encima de los hábitats de insólitas especies de aves, roedores, e iguanas. Los científicos cubanos a veces logran persuadir al gobierno a detener proyectos al probar el peligro a los hábitats naturales, pero la necesidad por ingresos a menudo es considerada como más urgente y podría llegar a ser priorizada en el futuro.

Contaminación

Por obvias razones relacionadas con el régimen comunista, los reportes oficiales de la salud del aire y agua de Cuba son guardados como secretos de estado. El Ministerio de Salud Pública ha disponibilizado algunos documentos extremadamente positivos, sin embargo, incluyendo un estudio que revela una severa contaminación atmosférica en La Habana. Esto se debe principalmente a viejas plantas eléctricas y fábricas, completas con enormes y apiladas chimeneas, y que funcioanan con petróleo crudo doméstico (Cuba alberga cinco sitios de perforación en alta mar).

En Cuba los automóviles tienden a ser bastante viejos, debido a la falta de comercio con la mayoría de productores de vehículos, pero el encantador aspecto de los coches clásicos tiene una desventaja: estos museos rodantes emiten monóxido de carbono extra, el cual tiene un efecto negativo sobre la salud de conductores, pasajeros, y peatones.

A pesar de que la comunidad global no tiene acceso a los reportes oficiales de los ríos y lagos de Cuba, la Bahía de La Habana es considerada uno de los ecosistemas marinos más contaminados en el planeta. Los estándares de Cuba para el manejo de desechos permiten una concentración 12 veces mayor de desechos de metales y químicos comparados a los Estados Unidos. Estos desechos a menudo terminan siendo botados en el océano. Pese a los elevados estándares de Cuba para el agua potable (la segunda mejor en todo Latinoamérica, Uruguay ocupando el primer lugar), la salud de la Bahía de la Habana tendrá que ser la primera prioridad del gobierno cubano, por la salud general del Mar Caribe.

Esperanza para el Medio Ambiente de Cuba

Es cierto que el gobierno de Cuba ha comenzado a dar grandes pasos en la mejoría de ciertos elementos del ecosistema, incluyendo su altamente promocionada agricultura orgánica, y el nuevo sistema de permacultura. El embargo ha tenido otro inesperado beneficio sobre el medioambiente del país - la inhabilidad de Cuba para importar pesticidas y fertilizantes químicos ha mejorado la salud de las vías marítimas, la tierra, y los cultivos.

Además, también hay esperanza para las ricas tierras costeras de Cuba también: el régimen comunista actualmente posee estándares más estrictos en cuanto a los permisos previos a las construcciones que cualquier nación del Caribe. Los nuevos hoteles y resorts que aparecerán sobre las playas por toda la isla deberán cumplir nuevos estándares, y por lo tanto (se tiene la esperanza) se pondrá un alto al estrés sobre las plantas y animales nativos.

La gloria medioambiental cubana es su intocado arrecife de corales. Conocido como el Jardín de la Reina, este extenso arrecife es increíblemente saludable, especialmente comparado con otros arrecifes en el Caribe y alrededor del mundo. Los científico incluso se encargan de estudiarlo para lograr determinar la razón de su resistencia y demás secretos que podrían ayudar a preservar otros arrecifes a través del mundo. Aquellos que han tenido la oportunidad de verlo de cerca lo comparan con la película de Jurassic Park - palpitando con especies que están extintas en cualquier otra parte del océano. Quizás su salud también se deba a la rigurosidad del régimen: la pesca en general - a excepción de la pesca de langosta por su importancia para la economía cubana - está prohibida en la región. Y a pesar de que el turismo está vivo y floreciendo en la tierra firme de Cuba, el acceso a la reserva de 950 kilómetros cuadrados está restringido, por supuesto.