Las Señales en el Cielo

Guatemala

Los Mayas fueron ávidos indicadores de fenómenos solares, incluyendo equinoccios y eclipses. Esto debido a que el sol era considerado el Dios más poderoso de todos. Conocido como *Kinich Ahau*, este solía ser considerado un dios creador que brilla durante el día entero, y al caer la noche, se transforma en un jaguar para acceder al inframundo conocido como el *Xibalba*. Incluso, algunas dinastías Mayas alegaban ser descendientes directos del sol.

La luna también jugaba un papel protagonista en la astronomía Maya. La mitología Maya normalmente equiparaba a la luna con una mujer o un conejo. Un ejemplo es la Diosa Luna Maya de Ix Chel, quien luchó con el Sol y lo obligó a descender al inframundo cada noche. Ix Chel también fue la patrona de la fertilidad y el parto. Para no verse superados por aquellas ciudades-estado alineadas con el sol, otras dinastías Mayas afirmaban ser descendientes de la luna.

Para los Mayas, el planeta más importante era Venus. Este planeta era asociado con la guerra, y por lo tanto las batallas eran organizadas de acuerdo a los movimientos de este planeta. Incluso los prisioneros de guerra eran sacrificados de acuerdo a la posición de Venus. Debido a su importancia, Venus era cuidadosamente rastreado; los Mayas determinaron que su año consistía de 548 días, una cifra increíblemente cercana a la determinada actualmente (583.92).

Las estrellas no eran tan importantes como el sol, la luna o los planetas. Estos cuerpos se mantenían en una posición relativa entre ellos y no se movían a través del cielo como los planetas. Sin embargo las estrellas sí cambian con las temporadas, lo que le permitió a los Mayas predecir los cambios agrícolas anuales. Por ejemplo, la ascendencia de Pleiades ocurre alrededor del mismo tiempo en el que la lluvia cae en Guatemala. Como tal, las estrellas fueron uno de los atributos más prácticos de la astronomía Maya.

Templos, Tablas, y Ruinas

En muchas ciudades Mayas, las edificaciones ceremoniales solían estar alineadas de acuerdo a los cuatro puntos cardinales; el norte, sur, este y oeste. Las medidas de estas estructuras eran increíblemente precisas. Durante el equinoccio de otoño y primavera, algunas edificaciones permitían el paso de los rayos solares a través de una pequeña abertura para iluminar efectivamente los interiores. Un buen ejemplo de esto es el observatorio subterráneo en Xochicalco; este observatorio posee un agujero en el techo, y en los días del 15 de mayo y 29 de julio, los rayos solares caen directamente e iluminan una ilustración de un sol en el piso del observatorio.

Otro gran ejemplo es el alineamiento del templo de Chichén Itzá en la Península de Yucatán en México. Evidentemente no se encuentra en Guatemala, pero este templo Maya es famoso por su asombroso alineamiento astronómico. En el equinoccio de otoño y primavera, la luz solar cae sobre las escaleras de la pirámide donde yace una ilustración de la cabeza de una serpiente, lo que hace parecer que una enorme serpiente está bajando del templo. Muchas personas alrededor del mundo se reúnen aquí durante los equinoccios para apreciar este espectacular sitio.

Las ruinas de Uaxactún, ubicadas aproximadamente a 23 km (15 mi) al norte de Tikal, se encuentran alineadas con los solsticios de verano e invierno. Se cree que las ruinas conocidas como Grupe E tuvieron una gran importancia astronómica. Estas incluyen una serie de pequeños templos ordenados de norte a sur, uno junto al otro. Estos templos se encuentran configurados en armonía con el amanecer ciertos días del año. Cuando son observados desde la cima de un templo vecino, el sol nace sobre uno de los templos durante el solsticio de verano, y durante el solsticio de invierno nace por encima de otro. Increíblemente, la fundación del primer templo se remonta al año 2.000 B.C.

Asimismo, no muy lejos de este sitio se encuentra el sitio arqueológico de Xultun. En medio de la excavación de un edificio en el año 2012, los arqueólogos encontraron tablas astronómicas inscritas en las paredes. Los registros se remontan al siglo IX E.C., y son las observaciones astronómicas Mayas más antiguas que se conocen hasta la fecha. Aparentemente las tablas trazan los movimientos de la luna, Venus, y de Marte.

Los Mayas agrupaban los meses lunares en períodos de 177 o 178 días. Se sugiere que las tablas de Xultun marcan una serie de períodos lunares que se extienden por más de 13 años. Además, parece que las tablas también proporcionan ciertas pistas del movimiento de los planetas. Hay una tabla con cuatro números grandes, los cuales todos son múltiplos de 780; esta es la cantidad de días que tarda Marte en volver al mismo punto en el cielo, una ocurrencia en la astronomía conocida como el período sinódico. Además, la correspondencia numérica también parece estar en sincronía con la posición del período sinódico de Venus, y posiblemente incluso el período sinódico de Júpiter.

Sorprendentemente, las tablas de Xultun fueron capaces de sobrevivir la destrucción por el clima y los saqueadores. Se originaron durante el período Clásico de la historia Maya, el cual se extendió desde aproximadamente el año 200 hasta el 900 E.C. Además, se han encontrado más tablas astronómicas en papel amate, pero todas pertenecen a períodos más recientes. Además, las tablas de Xultun parecen predecir eventos futuros con una antelación de más de 7.000 años.

El descubrimiento de Xultun precede al famoso Códice Dresden por varios cientos de años. El Códice Dresden fue escrito en el siglo XI o XII y es el libro americano más antiguo. Consiste de 39 hojas de doble cara y se encuentra en exhibición en Dresden, Alemania (de ahí su nombre). Este códice ha sido sumamente importante para descifrar otros jeroglíficos Mayas.

El Códice Dresden contiene precisas tablas astronómicas, particularmente relacionadas con la luna y Venus. Posee el movimiento de Venus rastreado, y hay varios intervalos que se alinean con eclipces lunares. Además, también incluye almanaques, instrucciones ceremoniales, y tablas astronómicas.

Calendarios Mayas y el Apocalipsis del 2012

Los Mayas tenían tres calendarios. El primero fue el Tzolk'in, un calendario sagrado de 260 días. Este calendario fue utilizado principalmente para planificar eventos religiosos. El segundo fue el Haab', el cual consistía de 365 días y cumplía la función de un calendario secular. Finalmente, el tercer calendario era el Largo Conteo.

El Largo Conteo, el cual se remonta al siglo V A.E.C., se fundamentó en la astronomía y estaba separado en varias unidades de tiempo que utilizaban el año solar (365 días), llamado tun, como base. Los Mayas agrupaban sus años en ciclos de 400 años, llamados b'ak'tunes. Trece b'ak'tunes representaban un ciclo completo, que duraba 5.200 años. Este período de tiempo era conocido como un Gran Ciclo. El solsticio de invierno del año 2012 solía marcar el fin del último ciclo b'ak'tun.

El público general sostuvo la creencia de que un evento apocalíptico caería sobre la Tierra el último día del calendario Maya. El único problema con las teorías de fin de los tiempos fue que el calendario no terminaba este día; tan sólo iniciaba un nuevo ciclo. Parecido a como nuestro calendario anual culmina el 31 de diciembre y comienza un nuevo ciclo el primero de enero.

Por lo tanto, los arqueólogos y estudiosos de los Mayas se mofaron de los rumores apocalípticos. Ellos decían, que esta fecha es comparable a nuestro Año Nuevo; un tiempo de celebración y festividad. Las personas debieron haber estado celebrando, no refugiándose por el fin del mundo.

A Dónde Ir

Mientras viaja por Guatemala, usted encontrará varias formas de experimentar la astronomía Maya. Podría visitar ruinas, participar en ceremonias Mayas, y atender al festival anual del solsticio.

En cuanto a cuáles lugares visitar, Uaxactún es uno de los mejores. Es el lugar más remoto y menos concurrido de todos los sitios con cultura Maya; no obstante, sus templos son de los mejores ejemplos que evidencian la maravilla de la precisión de la astronomía Maya y sus técnicas de construcción.

Además, Uaxactún también alberga dos festivales de solsticio al año; uno en invierno y otro en verano. Estos festivales son asuntos bastante interesantes e importantes para la población local. En caso de que se encuentre visitando Guatemala durante esta época del año, intente atender a uno de estos festivales. Son eventos coloridos con música, repletos de ceremonias y celebraciones tradicionales. Ofrecen una buena percepción sobre cómo se pudieron haber celebrado los solsticios durante la época de los Mayas.

Otro buen sitio para visitar es Takalik Abaj en la vertiente del Pacífico de Guatemala. Takalik Abaj, cuyo nombre se traduce en "piedras erectas", se extiende sobre 6,5 km² (2.5 mi²) de tierra. Se cree que la estructura 7 solía ser un observatorio astronómico. Consiste de tres filas de piedras talladas en estelas alineadas de norte a sur. Las estructuras se alinean con la taza del Gran Cucharón, la constelación Draco, y la constelación de la Osa Mayor.

El arqueólogo Guatemalteco, el Dr. Marion Popenoe Hatch, ha sugerido que Takalik Abaj pudo haber jugado un papel protagonista en la creación del calendario Maya. "Es evidente", dice ella, "que Takalik Abaj se mantuvo en contacto con otros sitios Mayas para comparar movimientos lunares, estelares y solares para la predicción del clima y demás propósitos relacionados con el calendario Maya". De ser así, esto convertiría a Takalik Abaj en uno de los centros astronómicos Mayas más importantes.

Finalmente, es esencial mencionar al Monumento Natural Yaxhá-Nakum-Naranjo en Petén, el cual ofrece un lugar más para visitar. Las pirámidas de observación astronómica de este lugar se remontan al siglo XIII y se ubican en medio de la selva. Es un fascinante sitio que también incluye un imponente templo, el cual usted tendrá la libertad escalar y tener la dicha de presenciar el asombroso panorama del área circundante.